Archivo | abril, 2011

Thor, el Dios del Trueno se hace terrenal

28 Abr

Crítica escrita para Cines LYS y ABC Park

Thor es un producto menos encasillado de lo que parece. Pese a estar basada en un cómic, su estética durante la mayor parte de la película se aleja bastante de lo que se esperaría de algo Made-in-Marvel. Conste que tras haber disfrutado de la cinta no considero esto un defecto, pero sí una pequeña decepción estéticamente hablando. En la mayoría de escenas se me asemejó más a películas como El Señor de los Anillos (quitándole la riqueza de sus paisajes, es decir, el todo) que a muchas de sus hermanas de orígenes similares. Por supuesto, esto termina siendo algo puntual desde el momento en el que te introduces en la historia pero de primeras, frena.

Kenneth Branagh dirige esta cinta en la que, de manera parecida a como se ha hecho con muchos otros superhéroes, el argumento se centra en las raíces de la historia de un Thor interpretado por Chris Hemsworth. Está cumplidor el marido de la Pataky. Quizás algo por debajo del resto del reparto, aunque en una película que nos destaca precisamente por sus interpretaciones no es algo que se eche excesivamente de menos.

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[Especial 32 Mostra de Valencia]: Día 7

14 Abr

Tras una intensa semana en cuanto a cine, hoy hemos terminado de ver las películas que entran a concurso. La que ha cerrado el día cambia algo nuestra quiniela final, pues ha sido fantástica y ha completado un día que ya estaba siendo bastante bueno. Cierto es, algo falseado por nuestra parte pues a parte de las dos películas a concurso vistas, hemos pasado una gran tarde con la saga Kill Bill. Sabíamos de antemano que con esto era imposible decepcionar.
Podemos decir ya sin temor a equivocarnos que el nivel de esta Mostra ha subido varios escalones. De seguir esta progresión y de afianzarse poco a poco entre el público valenciano, podemos estar hablando en unos años de un festival medianamente importante a nivel internacional.
Tras todo esta presentación, comenzamos con lo visto en un día como hay que ha ido in crescendo,

En el pase de prensa de mediodía se proyectó la última película de Kevin Spacey, en la que está tan cumplidor como siempre y consigue ser lo mejor de toda la cinta. Casino Jack nos presenta a Jack Abramoff (Spacey), uno de los lobbys más importantes de la última década. Senadores, gobernadores y demás clase política está bajo la influencia de Abramoff y sus iguales, que mediante sus sobornos son capaces de manejarlos y de influir así en las decisiones tomadas. Todo aquel que necesita llegar hasta lo más alto del poder legislativo americano, tiene que pasar por alguno de estos personajes casi sin escrúpulos.

Kevin Spacey clava su papel de ególatra engreído miembro de esta fauna, consiguiendo dar a su personaje esa determinación necesaria para ambicionar cada vez más y más. Sin embargo, es también un personaje realmente divertido. Las referencias cinéfilas se repiten durante toda la película, consiguiendo por momentos que ese maldito saqueador del siglo XXI baje hasta nuestro nivel para hacernos sonreír. Lo dicho, un papel al nivel de lo que Spacey nos tiene acostumbrados.

La película, en cambio, no ralla a tan buen nivel como su protagonista. Como se diría vulgarmente, le falta “chicha” y una mayor cohesión en el guión conforme la historia avanza. Pese a relatar unos hechos 100% reales de manera fidedigna y con un ritmo fácil de seguir, la cinta te mantiene siempre a una distancia prudencial evitando que salgas de ella con la sensación de haber visto una gran película. Muy cumplidora, pero falta de tanta alma como el personaje de Spacey. Quizás ese fuera el objetivo del director, que no odiáramos a gente como Jack Abramoff sin tampoco sentirnos demasiado identificados con él. El resultado, pese a correcto, queda algo tibio.


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[Especial 32 Mostra de Valencia]: Día 6

13 Abr

El penúltimo día en el que se han presentado películas que compiten por alguna de las categorías nos ha dejado algún producto interesante y otros muy lejos de serlo. Esto es lo que suele ser habitual, y no el día que tuvimos ayer.

Abríamos con un tipo de cine al que no estamos suficientemente acostumbrados. Bollywood huele demasiado a especias por estos lares, y rara vez sus películas triunfan fuera del macromercado que es la India. Íbamos algo desconfiados, y por supuesto habiendo comprobado de antemano la duración de la película para no clavarnos en la butaca durante más de tres horas (algo más que habitual en Bollywood). Las “escasas” dos horas que duraba nos daban alguna esperanza de poder encontrar algo en Dabangg. Y vaya que si lo encontramos.

Dabangg es una gamberrada made in Bollywood que en ningún momento se toma en serio a sí misma. Este producto estaría cerca de ser la Torrente hindú (eliminando su escatología) o algo muy en la línea de las producciones de Robert Rodríguez (eliminando su visceralidad). Tras haber sido un auténtico éxito de taquilla en la India, con más de 40 millones de espectadores, Dabangg empieza a darse a conocer fuera de sus fronteras.
La cinta está protagonizada por Salman Khan, auténtica estrella mediática de la industria hindú y principal razón de su éxito ya que su papel provoca carcajada tras carcajada. Tal vez sea un humor algo diferente al que está hecho el público español, pero la sonrisa está asegurada. Salman, en su papel del policía Chulbul Pandey, no llega a tomarse nunca en serio su rol y hace que la película sea justamente lo que pretende ser. Cierto cine francés tiene mucho que aprender de cintas tan “facilonas” como esta.

La sensación de la crítica al salir del pase ha sido bastante buena, sabiendo valorar la mezcla de géneros que propone Dabangg. Acción, romance y musical se alternan de muy buena manera y eso es lo que provoca la buena sensación final.



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[Especial 32 Mostra de Valencia]: Día 5

12 Abr

Tenía que llegar. De todos los días que hemos pasado en la Mostra, sin duda el día de hoy ha sido el más flojo en cuanto a calidad de las películas. Como dijimos ayer, los planes eran ver Tracker, Hawi y Snowman’s Land. Sin embargo, a última hora dejamos la segunda para mañana con el fin de poder ver hoy la finalmente infumable Angèle et Tony. Veremos mañana si la egipcia la hubiera superado por mucho, pero poco necesitará.

A las 9:00 de la mañana se juntaba parte de la prensa en la sala 11 para asistir al estreno de la neozelandesa Tracker. Sin apenas información de ella, comprobábamos durante los primeros minutos que era un producto al que se le podía sacar partido fácilmente. Tracker podía haber sido “algo”, pero entre la dirección de Ian Sharp y un guión digno de la peor sobremesa de domingo (resaca incluída) se ha conseguido que la cinta sea aburrida hasta saciar.
Tracker cuenta la historia de un ex guerrillero bóer que es contratado para capturar a un maorí acusado de un falso asesinato. Decir falso asesinato suena interesante de cara a la galería, pero la secuencia del mismo es absurda hasta decir basta. Y ahí la película no había hecho más que empezar, pues todavía manteníamos los ojos abiertos.
Tracker dura cien minutos, pero si me dicen que son doscientos me lo creo a pies juntillas. A partir del minuto quince, la película se convierte en una “aventurilla” por los bosques neozelandeses, en un “pilla pilla” entre el bóer y el guerrillero, en un juego de gato y ratón. Las capturas y escapadas se suceden cual Día de la Marmota, los personajes pasan en apenas minutos de contarse vida y secretos a pelear hasta la muerte. Pero tras la pelea, todavía tienen fuerzas de confesarse varios secretos más.
Mientras todo esto sucede, hay un comando británico que va “a la caza de la caza”, sin terminar de llegar nunca. Hasta los últimos minutos de metraje no serán capaces de cogerlos, en un final que es el All-in de Tracker. Ni siquiera los bellos paisajes salvan una película que, como ya he dicho, podía haber sido algo y ha sido literalmente descuartizada por un pésimo guión. Llegados a este punto, no vale la pena ni valorar las interpretaciones. Muchos méritos tienen que hacer el resto de películas del certamen de Acción y Aventura para estar por debajo de la cinta neozelandesa.


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[Especial 32 Mostra de Valencia]: Día 4

11 Abr

Y llegamos al ecuador de la Mostra. Ya hemos visto más de la mitad de las películas que compiten por los certámenes oficiales, y la mejoría del festival ha pasado de ser palabrería a ser un hecho. Con lo último que hemos visto esta noche ha quedado demostrado, pero vayamos con calma.

La selección de las películas a ver hoy no conllevaba un gran madrugón, y ha sido de agradecer. Hemos debutado con la francesa A bout Portant, de Fred Cavayé. La cinta está protagonizada por Gilles Lellouche (del que ya hablamos el otro día por su buen papel en Les petits mouchoirs) y la española Elena Anaya, a la que también veremos próximamente en lo nuevo de Pedro Almodóvar. Además, tanto ésta última como el director han estado en los Cines Lys presentando la película a prensa y público.
Nos encontramos ante una de esas cintas de acción rápida, en las que no da tiempo a pensar ni a asociar todo lo que ves en pantalla, y de ello se aprovecha el guión. Algo parecido hablamos el otro día tras el pase de Unknown (Sin identidad), pero la calidad de la francesa está incluso un par de escalones por debajo. A bout Portant no aporta nada nuevo al género de la acción, pero tampoco repite bien. Multitud de escenas son inverosímiles, muchos de los planos en las persecuciones son bien tramposos y las reacciones de los personajes son, cuanto menos, discutibles desde el punto de visto del raciocinio. Pero esto es es cine de acción, es decir, el “todo vale” para muchos directores. Lo único que aporta A bout Portant es diversión durante hora y poco. De hecho, esta duración se acerca peligrosamente a la de algunas series. Pese a todo, esto no deja de ser una crítica puntual pues la cinta falla bastante más en los aspectos ya comentados.
Gilles Lellouche está cumplidor durante toda la película, y Elena Anaya le acompaña durante la parte no violenta de la misma. De hecho, hay una sentida escena romántica entre ambos durante los primeros minutos que invita más a verlos repetir en un producto de carácter romántico que en algo de este estilo. Sin duda, la más floja de nuestro día.

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[Especial 32 Mostra de Valencia]: Día 3

10 Abr

Es difícil organizarse en un festival como la Mostra para poder verlo todo. Los continuos pases acompañados de la escasa información que solemos tener de las películas presentadas hacen que la organización previa sea fundamental. No es esto del todo malo, se descubren pequeñas joyas de las que apenas habías oído hablar en nuestro país y que, bien por el factor sorpresa o bien por la calidad de la cinta, hacen que merezca la pena todas las horas perdidas en productos de menor calidad.

Se puede decir que en el día de ayer sacrificamos el certamen y las novedades presentadas en favor de algo que resonaba desde hace tiempo. Ese algo es Carlos, la última producción del director francés Olivier Assayas y de la que se está hablando maravillas.

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[Especial 32 Mostra de Valencia]: Día 2

9 Abr

Pocas horas ha tardado la Mostra en coger la temperatura que se espera de ella. Tras las buenas sensaciones que dejó su primer día, el viernes no puede haber sido mejor. Al gran ambiente en las salas se ha unido la notable calidad de muchas de sus proyecciones y, sabiendo que nunca viene mal, una alfombra roja que levantaba las miradas y las cámaras de todos los que se acercaron al Cine Lys durante un anochecer que respiraba cine.

El día comenzaba bien temprano para la prensa. Desayunar con el Coronel Nascimento no entra en los planes de mucha gente, pero tomando algo sólido se pasa el trago con nota. Tropa de Élite 2 mantiene un listón que dejó muy alto su predecesora, y ya era difícil. Lo consigue además sin caer en la misma trama, sin repetir secuencias cambiando protagonistas y dejando la sensación final de que la saga ha madurado. Se ha perdido violencia, se callejea menos y la espectacularidad visual (sin contar el factor sorpresa que nos ofreció la primera) ha descendido. Y pese a todo ello, ni mucho menos es peor película.
Entiendo que esta saga madura cuando es capaz de abarcar ámbitos mayores sin perder un ápice de ritmo. Me explico. Los diálogos, las situaciones tensas y las decisiones se toman ahora más en los despachos que a pie de calle. Las connotaciones de todo ello son por tanto mayores, y aquí la película podría haber flojeado a la hora de llegar al espectador. Sin embargo no lo hace, el ritmo te sigue manteniendo pegado a una historia en la que solo esperas que “el sistema” termine regido por una utópica moralidad. Si algo se nota al subir escalones en “este sistema”, es que la altura desde la cual caen las injusticias es ahora mayor y afecta a más gente. Tropa de Élite 2 ha subido varios escalones sin tropezar, y es ya una de las grandes destacadas de la Mostra.

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