Archivo | octubre, 2011

Las Aventuras de Tintín: El Secreto del Unicornio, trepidante interpretación del cómic

29 Oct

Crítica escrita para www.thecinefagos.com y Cines LYS y ABC Park

Tras meses y meses de espera, por fin hemos podido ponernos hoy delante de la nueva película de Tintín. La expectación era y sigue siendo enorme, pero es que pocas veces un producto lo justifica más. Nos encontramos ante un ídolo de los años treinta que a día de hoy mantiene intacta su imagen y presencia, otorgándole un efecto magnético que arrastra hacia él sin demasiados problemas dos o tres generaciones enteras. Sumémosle el atractivo del que hoy en día goza el género de la animación, caracterizándose por crear continuamente productos para niños en los que los adultos terminan encontrando multitud de referencias hacia ellos. La sensación de un padre saliendo de la sala habiendo disfrutado la película tanto como su hijo de doce años convierte actualmente al cine de animación en el género familiar por antonomasia, con todo lo que eso conlleva en público y notoriedad. Y hablo de la animación de esta manera porque para mi, Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio es animación pura y dura, por mucho Motion Capture e interpretación real de las que presuma. Veremos esto como se valora de cara a los posibles premios de los próximos meses, pero nominar a un actor de una película como esta a un premio interpretativo sería un total desatino, ejemplificable ya de primeras en la falta de expresividad que la tecnología usada provoca en cada uno de los rostros.

La cucharada final de azúcar al pastel que es esta película para al público es la dirección de Steven Spielberg. Un reclamo como él, auténtico referente cinematográfico de masas, da el empujón definitivo para que Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio vaya a llegar holgada a la campaña navideña e incluso la pueda sobrepasar con relativa solvencia.
Hasta aquí, ni siquiera ha hecho falta hablar de lo que hay bajo del envoltorio porque comercialmente dudo que le vaya a hacer falta. Cinematográficamente sí, y es de lo que voy a intentar hablar a continuación.

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Pina, espectáculo visual para un público selecto y otro no tanto

20 Oct

Crítica escrita para www.thecinefagos.com y Cines LYS y ABC Park

En la corta historia moderna del 3D en nuestras salas, pocas veces hemos encontrado películas que hagan de él un uso provechoso. Hasta ahora y por lo general, el 3D ha sido más una excusa con la que encarecer el precio de la entrada y atraer a cierto público curioso que un medio para aumentar el interés en lo que se está contando. Afortunadamente, la película de la que hoy vamos a hablar se encuentra en ese pequeño bastión que defiende el 3D como un elemento que suma a la historia, que aporta una visión extra al espectador a la que de ningún otro modo se puede llegar y que da ese toque de distinción que bien vale una entrada. Lamentablemente, muchas otras producciones se suben a este carro añadiendo el famoso efecto en postproducción y estrenando basuras de dimensiones galácticas, pero desde ya tiene que quedar claro que lo que se disfruta el 3D en Pina, sólo está a la altura de lo que se hizo con Avatar.

Partiendo de ese punto es donde se puede empezar a valorar el contenido de la película, ya que ahí radica el enganche con el espectador. Pina es el documental dirigido por Wim Wenders en homenaje a la bailarina y coreógrafa Pina Bausch, auténtico icono de la danza contemporánea y fallecida en 2009. Tras gozar de un amplio éxito en Alemania ha sido exportada al resto de Europa, con iguales resultados de crítica pero no de público, como cabía esperar. Presentada por el propio Wenders en el último festival de Berlín, ha sido seleccionada por Alemania para representarla en la próxima ceremonia de los Oscars, aunque hasta el próximo 24 de enero no sabremos si Pina estará entre las cinco finalistas a Mejor película de habla no inglesa. Posibilidades tiene, añadiendo a ellas además el hecho de que su distribución en territorio americano se vaya a realizar a mediados de diciembre, época ideal para adelantar posiciones en la carrera por la nominación.


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Nader Y Simin, Una Separación, lección contando una historia

16 Oct

[Crítica escrita para www.thecinefagos.com]

La semana pasada llegó a nuestras carteleras Nader y Simin, una separación tras haber triunfado en el último Festival de Berlín llevándose los galardones a Mejor película, Mejor actor y Mejor actriz. A pesar de lo reacio que pueda ser el público general en España ante historias de este calibre, lo cierto es que esta pequeña muestra del cine iraní que se está haciendo tiene todo lo que un público occidental puede pedir, además de varias cosas más que ojalá viéramos de manera más habitual por aquí. Dirigida por Asghar Farhadi (que ya obtuvo muy buenas críticas con su anterior film, A propósito de Elly) no hay ni que decir que la película ha sido elegida por Irán para optar a ser una de las cinco candidatas a Mejor película en habla no inglesa durante los próximos Oscars. Y posibilidades tiene, ciertamente.

La película cuenta la historia, curiosamente, de Nader y Simin, una pareja que en su momento decidió abandonar el país en busca de una vida mejor pero que se topa con varias motivaciones por parte de él para quedarse. Ante esa falta total de entendimiento, de comprensión hacia el otro y de expectativas de que ese otro haga algo más por salvar la relación, la pareja decide divorciarse. Es este el punto en el que arranca la película, en ese juzgado iraní que nos acompañará durante toda ella pero que, irónicamente, no será hasta la última escena cuando lo haga por el mismo motivo.

De arranque lento y costumbrista, Nader y Simin, una separación contiene un giro de guión llegando a la media hora de metraje que da un vuelco total a la historia convirtiéndola en lo que será a partir de ahí, un drama judicial que sorprende por lo cercano que es con el público. Alejada totalmente de lo que se espera de este género, esta aceleración que toma la película beneficia a su ritmo pero no entorpece para nada el desarrollo de los personajes, a cada cual más interesante y mejor interpretado. No es una historia de buenos ni malos, y eso la hace grande. A la interpretación total del espectador se dejan estas valoraciones, quedando así unos personajes sólidos y bien definidos muy cercanos a la realidad. Dependiendo del punto de la historia en el cual nos encontremos, podemos ver como nadie es tan bueno como parecía al principio pero tampoco será luego tan malo como la historia nos podía dejar ver. Son personas con vidas diferentes, caminos que se cruzan e intereses que defienden, pero el hecho de que el director se mantenga siempre al margen de querer influir en nuestra percepción de los personajes aleja a esta película definitivamente de lo que estamos acostumbrados a ver en juicios en la gran pantalla. Farhadi teje una historia limpia a ojos del espectador, que aumenta en interés conforme avanzamos en el metraje y que además deja un buen debate tras los créditos finales. Su mérito radica en decir más sin decir nada, algo muy poco habitual y que denota un enorme talento.

La sensación final que queda al ver una película como esta es que nos han contado una historia simple y sencilla de una manera tan perfecta que ha multiplicado sus efectos. Sin ser una obra maestra ni pretenderlo, pues destila humildad por todas sus escenas, Nader y Simin, una separación consigue lo que muchas otras ni se acercan a lograr con historias más jugosas y medios infinitos. A Farhadi hay que marcarle al hombre.