Pequeñas Mentiras sin Importancia, éxito interpretativo por encima de todo

12 Feb

Crítica escrita para www.thecinefagos.com

En columnas como esta, caracterizadas por su atemporalidad, siempre es buen momento para hablar de películas que escapan a la actualidad. No nos es nececesaria su salida en DVD, su emisión en televisión o ser la reciente ganadora de cualquier premio para que aquí hablemos de ella. Es lo que ocurre ahora con Pequeñas Mentiras sin Importancia, una de las grandes triunfadoras en Francia durante 2010 y que, a pesar de no haber contado con toda la difusión que posiblemente merecía, sí que ha encandilado a gran parte del público del resto de Europa. Porque si para alguien es esta película por encima de todo, es para el público. De hecho, la constante que se daba durante su distribución era la de una tibia recepción por parte de la crítica local para después terminar gustando muchísimo más entre la gente que acudía a verla. En España fue presentada durante la anterior edición de la Mostra de Valencia, el pasado mes de abril. En los tres pases programados (sin contar el de prensa) que se hicieron de la misma, la sala rozó el lleno y la sensación de la gente al terminar la película fue tremendamente grata. Viendo estas opiniones a la salida, se podía intuir que era una de las favoritas para alzarse con el premio del público dentro del certamen Panorama Mediterráneo, galardón que finalmente ganó como ya había sucedido meses atrás en el Festival de Toronto. De cierta manera, la película daba en el clavo de la gente.

Pequeñas Mentiras sin Importancia, del director francés Guillaume Canet, fue un auténtico éxito en Francia. Durante sus seis semanas de exhibición se convirtió en la película más taquillera de 2010, desbancando a la todopoderosa Origen. No es algo de extrañar tampoco sabiendo la debilidad del público francés por su cine y su sensibilidad con las historias donde los personajes priman por encima de todo. Ese éxito entre el público se vio reflejado también en España. Sentimientos contrastados eran normales a la salida de la proyección, habituales de estas comedias dramáticas que te mantienen durante todo el metraje entre la risa y el llanto. Guillaume Canet maneja maravillosamente este registro, dejando que sea el espectador el que interprete sentimentalmente todo lo que sucede en pantalla a excepción de, quizás el único momento achacable de la cinta, que es cuando al acercarse su final esa libre interpretación del espectador queda suprimida para “sentir lo que el director quiere que sienta”. Quizás la historia lo pida a esas alturas, ya bien madura, o quizás Guillaume no encontrara maneras más sutiles de llegar a esa conclusión, pero no cabe duda de que resulta una manera algo forzada de zanjar la historia y rompe bastante con el tono general del film.

De poderoso comienzo y no menos poderosas interpretaciones (lo mejor y más prometedor del cine francés se da cita en esta película), Pequeñas Mentiras sin Importancia da siempre la impresión de ser una historia real y cercana, hasta el punto de que muchas de las escenas no parezcan ni siquiera interpretadas, sino más bien vividas. Tal vez le sobre una media hora de metraje, pero esto tan solo es un defecto a medias. Uno de los pilares de la película es su desarrollo pausado, que no lento, esa historia que parece no avanzar sin sacarte ningún bostezo. Durante este avance, sin que apenas te percates, la película coge calidez. Nos metemos y comprendemos a los personajes, consiguiendo así que el resultado final no resulte frío. Sin ninguna duda se hubiera podido contar lo mismo en media hora menos, pero ya no sabemos con tanta seguridad si la sensación final que nos dejaría la película sería la misma. Ante el riesgo de ser fría en el defecto, me quedo con el exceso y la seguridad de ver una historia bien contada.

Mención especial merece la BSO, una auténtica joya para el deleite de un amplio público. Ya dijo Guillaume Canet en su presentación que era uno de los fuertes de su película, siendo esta música para él un elemento con el que emocionar. Varios estilos confluyen para complementar las interpretaciones en muchas de las escenas, y lo que en muchas otras películas sería un abuso, aquí es una recopilación para el recuerdo. The McCoys, Gladys Knight & The Pips, The Isley Brothers, David Bowie…y hasta un más reciente Jet que abre la película con la fuerza que comentaba.

Desearía más cintas como Pequeñas Mentiras sin Importancia, películas de personajes y películas que hablen de la vida. A estas películas, se les perdonan los errores y se le guarda siempre un rincón en nuestra memoria cinéfila.

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