Archivo | marzo, 2012

Días sin Huella, la fragilidad del ser humano

14 Mar

Crítica escrita para www.thecinefagos.com

Era 1945 y la vena creativa del maestro se encontraba ya en un nivel excelente. Con solo cuatro películas a sus espaldas, Wilder ya nos había entregado un año antes la joya que terminó siendo Perdición, de la que hace poco os hablamos también por aquí. Si con ella y sus siete nominaciones se quedó ya a las puertas de sus primeros Oscars importantes -recordemos que por Cinco tumbas al Cairo fue solo nominado a Fotografía, Montaje y Dirección Artística-, con la película de la que hoy vamos a hablar pudo saborear definitivamente las mieles del éxito y terminar de confirmarse como un precoz aspirante al olimpo del cine, en el que sin duda terminaría entrando.

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Intocable, cómo crear algo humano partiendo del humor

9 Mar

Crítica escrita para www.thecinefagos.com y Cines LYS y ABC Park

Que los franceses nos manden una película que ha arrasado de tal manera en su taquilla es algo ya de por sí significativo. Diez semanas líder absoluta y sexta película francesa que más números hace en su propio país. Vale, sabemos que el público francés es un público increíblemente fiel y comprometido con su cine, pero aquí hay algo más. Por ejemplo, dos personajes y una muy buena historia. A veces parece tan fácil hacer buen cine que se hace difícil entender porque se le dan mil vueltas de tuerca a muchos otros proyectos hasta conseguir hacerlos tan diferentes que terminan sin reflejar nada de lo que somos. Lo que Intocable nos propone, y es lo que los franceses ya vieron en ella, es un historia humana tratada con muy poca sutileza pero con suficiente cercanía como para que el respeto que destile sea todavía mayor. Eso se consigue, básicamente, creando dos personajes carismáticos y usando algo del ingenio que tan perdido parece a veces para crear unas situaciones y unos diálogos que espoleen una sala. Y la sala, como no puede ser de otra manera en Francia, en España o en Italia, termina entrando al trapo. Si el público europeo no es tan diferente en gustos entre sí y las buenas películas terminan arrasando en la mayoría de países, ¿por qué hay tantas diferencias a la hora de hacer cine medio de calidad entre dichos países?

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Curvas Peligrosas, la primera pista del tesoro por encontrar

6 Mar

Crítica escrita para www.thecinefagos.com

El próximo 27 de Marzo se cumplen diez años de la muerte de uno de los más grandes embajadores del cine que han existido. Billy Wilder tuvo la fortuna de vivir durante su adolescencia los orígenes del mismo, de disfrutar esa pasión que se debía contagiar durante la época viendo como algo tan revolucionario otorgaba cada vez más posibilidades a aquellos de mente creativa y con ello, de entretenimiento a un público que hasta entonces vivía de las variedades. Debieron ser años gloriosos de vivir, años en los que la limitación de medios no era un impedimento para hacer cosas, sino que eran la excusa para inventarlos y seguir avanzando a pasos de gigante. Billy Wilder tuvo la oportunidad de vivir todos estos momentos tan de cerca como para contagiarse y acabar convirtiéndose en un auténtico maestro en el arte de la escritura de guiones y en la dirección, hasta el punto de seguir obteniendo hoy en día el reconocimiento por haber creado películas redondas, cercanas a la perfección. Cada vez que alguien se queja de que ya no se hace cine como el de antes, Billy Wilder se siente culpable desde el cielo.

La película con la comenzamos este ciclo homenaje es, como no podía ser de otra manera, su opera prima. Nacido en Viena en 1906, Samuel Wilder terminó la secundaria e incluso comenzó sus estudios de derecho. Sin embargo, su cada vez más notable gusto por el cine le hizo aventurarse en ese arte hasta el punto de dejar esos estudios y marchar a Francia en 1933, huyendo así también del creciente régimen totalitarista alemán. Fue allí, en París, donde pudo poner en práctica todas las ideas que durante los años anteriores daban vueltas en su cabeza. No le fue difícil empezar con la primera de ellas, una historia sobre una banda de ladrones de coches que si bien no puede ser catalogada de gran obra, sí que dejaba entrever la habilidad de Wilder para combinar comedia y romance dentro de una película con un ritmo especialmente fácil de seguir. Es lo que se vio en 1934 con Curvas Peligrosas (Mauvaise graine), película en la que también colaboraron en su escritora junto a Wilder dos exiliados como H.G. Lustig y Max Kolpé.

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