Tag Archives: Billy Wilder

El Gran Carnaval, certero juicio al amarillismo

16 Abr

Crítica escrita para www.thecinefagos.com

¿Es posible encontrarnos hoy en día con películas que, como el buen vino, hayan ganado respecto al año de su estreno? Sin duda, aunque no suela ser lo habitual. Uno de los primeros aspectos que se suele analizar cuando hablamos de cine antiguo suele ser la capacidad de una película para mantenerse joven. Hay muy buen cine que para valorarlo necesita ser contextualizado en su época y hay otro que a pesar de contar con decenas de años a sus espaldas, sigue manteniendo esa facilidad para conectar con el público. Ahora sabemos que tanto el Billy Wilder guionista como el director eran dos auténticos maestros en esta suerte, consiguiendo que películas en edad ya de jubilación puedan ser vistas como si de cualquier estreno del pasado viernes se tratara.

Con El Gran Carnaval, Wilder no solo confirma esta virtud sino que da un paso más consiguiendo que esta cinta sea quizás más apreciable en pleno 2012 que en el momento de su estreno, por el que pasó de puntillas. No es que Wilder fuera un gran visionario, pero nos ha demostrado conocer tan bien todos los recovecos del ser humano que le es asombrosamente fácil plasmar en pantalla todas aquellas mezquindades y debilidades que con los años se han dilatado en nuestros comportamientos. Ahí radica gran parte del éxito de El Gran Carnaval, una de las obras posiblemente más infravaloradas del genio a la hora de ser incluida en sus tops particulares.

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Días sin Huella, la fragilidad del ser humano

14 Mar

Crítica escrita para www.thecinefagos.com

Era 1945 y la vena creativa del maestro se encontraba ya en un nivel excelente. Con solo cuatro películas a sus espaldas, Wilder ya nos había entregado un año antes la joya que terminó siendo Perdición, de la que hace poco os hablamos también por aquí. Si con ella y sus siete nominaciones se quedó ya a las puertas de sus primeros Oscars importantes -recordemos que por Cinco tumbas al Cairo fue solo nominado a Fotografía, Montaje y Dirección Artística-, con la película de la que hoy vamos a hablar pudo saborear definitivamente las mieles del éxito y terminar de confirmarse como un precoz aspirante al olimpo del cine, en el que sin duda terminaría entrando.

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Curvas Peligrosas, la primera pista del tesoro por encontrar

6 Mar

Crítica escrita para www.thecinefagos.com

El próximo 27 de Marzo se cumplen diez años de la muerte de uno de los más grandes embajadores del cine que han existido. Billy Wilder tuvo la fortuna de vivir durante su adolescencia los orígenes del mismo, de disfrutar esa pasión que se debía contagiar durante la época viendo como algo tan revolucionario otorgaba cada vez más posibilidades a aquellos de mente creativa y con ello, de entretenimiento a un público que hasta entonces vivía de las variedades. Debieron ser años gloriosos de vivir, años en los que la limitación de medios no era un impedimento para hacer cosas, sino que eran la excusa para inventarlos y seguir avanzando a pasos de gigante. Billy Wilder tuvo la oportunidad de vivir todos estos momentos tan de cerca como para contagiarse y acabar convirtiéndose en un auténtico maestro en el arte de la escritura de guiones y en la dirección, hasta el punto de seguir obteniendo hoy en día el reconocimiento por haber creado películas redondas, cercanas a la perfección. Cada vez que alguien se queja de que ya no se hace cine como el de antes, Billy Wilder se siente culpable desde el cielo.

La película con la comenzamos este ciclo homenaje es, como no podía ser de otra manera, su opera prima. Nacido en Viena en 1906, Samuel Wilder terminó la secundaria e incluso comenzó sus estudios de derecho. Sin embargo, su cada vez más notable gusto por el cine le hizo aventurarse en ese arte hasta el punto de dejar esos estudios y marchar a Francia en 1933, huyendo así también del creciente régimen totalitarista alemán. Fue allí, en París, donde pudo poner en práctica todas las ideas que durante los años anteriores daban vueltas en su cabeza. No le fue difícil empezar con la primera de ellas, una historia sobre una banda de ladrones de coches que si bien no puede ser catalogada de gran obra, sí que dejaba entrever la habilidad de Wilder para combinar comedia y romance dentro de una película con un ritmo especialmente fácil de seguir. Es lo que se vio en 1934 con Curvas Peligrosas (Mauvaise graine), película en la que también colaboraron en su escritora junto a Wilder dos exiliados como H.G. Lustig y Max Kolpé.

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